Siempre supe que lo eras. O que creías serlo. Podía verlo, escucharlo. Sabía que estaba ahí. Pero créeme que no podía sentirlo.
Y no sé si en verdad existe algún culpable de este hecho. Ni siquiera sé si me gustaría meter a la culpa en esto, porque sé que es un tema complicado. Incluso para vos. O eso espero.
Quise ser. Aprendí a prestarte atención. Pensé que así era como tenía que ser. Y pensé así por mucho tiempo.
Las hojas no se levantan, el patio sigue sucio. La escalera con hielo, en mi habitación habitó un tornado.
Por mucho tiempo.
No trato de decirte que yo tengo razón. Solo quiero que puedas ver que así lo viví. Seguramente nuestra realidad fue muy distinta a lo que pensábamos de cada uno.
Finalicé etapas, y seguí el camino. El camino que vos me planteaste, y que vos creías que era el indicado.
Sin embargo, al parecer no fue suficiente, al parecer siempre estuve encerrado en una cápsula sin poder conocer cómo es afuera. Eso es lo que vos proyectas, no lo que yo viví.
Trato de ponerme en tu lugar lo que más puedo, lo que más me permite todo lo que aprendí. No te miento cuando digo que en cierta parte, te entiendo. Pero lo que no entiendo, es porque tuvo que ser así conmigo. Yo no lo elegí. No lo tuve como opción, me crié así. No me diste la opción de aprender con vos, directamente me arrojaste al mundo y que yo tratara de entenderlo como pudiera. Aprendí por lo que sentí, viví, observé y por todas las veces que me equivoque por no saber. Porque nunca me lo enseñaste. No sé si quisiste que fuera así. Creo saber que te motivaste. Sé que muchas veces hiciste tus cosas.
No tengo libertades para hablar con vos, y nunca te abrís. No sé qué pensás, cuales son tus gustos, ni porqué somos tan distintos. Porque sé que somos muy parecidos, pero por otro lado nunca supe qué te volvió un ser tan helado. Yo, sé porque me volví así y quisiera poder contártelo en algún momento. Quién sabe, quizá sí tengamos eso en común. O tal vez la razón soy yo. Sea lo que sea, a veces no me deja dormir cuando me acuesto en mi cama.
Ojalá trates de entender que mi alrededor me moldeó y yo traté. Traté de entenderlo de la mejor forma que pude, con las pocas herramientas que tuve. Aunque todavía hay cosas que no entiendo, soy así por esa razón.
Me equivoco, es cierto. La culpa me persigue, pero no quiero que me alcance. Sé que para vos es una salida fácil, y que ahorra muchas cuestiones, que dejaré para otra ocasión. Pero yo trato de explayarme con lo que viví a tu lado para encontrar una solución.
No creo en el "es mejor tenerlo a que no lo hayas conocido". Sé que está, pero no lo siento. No sé cuál será la vivencia de la persona que utiliza esos dichos, pero todos conocemos el dolor desde su propia carne.
Así que, te agradezco por lo que me enseñaste, no intento parecer alguien que exigió mucho, porque no fue así. No sos una mala persona, hay muchas cosas que recalco de como sos, que me gustan y a veces me sorprenden mucho. Pero no quiero ser como vos. No soy como vos.
Te quiero mucho, papá.
Y por eso, ojalá algún día logremos entendernos.
El insomnio se vuelve a presentar
domingo, 18 de marzo de 2018
domingo, 11 de marzo de 2018
Explicación de mi amor
No encuentro la razón más clara para explicar como veo al amor. Es más, a la hora de intentar decidirme por hablar del amor, la estructura de lo que intento decir nunca es consistente. Y creo que eso se debe a que no tengo una idea de amor concisa.
Entonces, trataré de explicarlo para poder llegar a la idea que me esta faltando.
Me levanto por la mañana y siento el aire cortante. La temperatura me comienza a congelar a medida que voy destapandome y colocando mis pies sobre el piso. Pienso. Me acostumbro, y comienzo a bajar las escaleras. Otra vez lo mismo.
No es sorpresa que haga tanto frío. Abro la puerta del baño, enciendo la luz. Intento verme al espejo mientras me refriego la mano por los ojos, encandilado por la luz blanca tan brillante.
Mi cara no parece la mía. Estoy partido. Bastante partido.
Abro la canilla y espere a que caliente el agua. Me meto. El agua comienza a ponerse cada vez más caliente. Pero yo estoy tan frío. Tan frío, como masas de hielo, como mis dedos en invierno, como el piso de mi habitación cuando me levanto.
Mientras el calor sube, pienso. Pienso, con la cabeza apoyada sobre la pared, con el agua caliente golpeando mi cuerpo, mi cuerpo frío. El agua comienza a quemar mi carne.
Un cuerpo de hielo, de dedos en invierno, de pisos de habitaciones por las mañanas. Un cuerpo frío, se comienza a descongelar por el vapor y el calor del agua que cae, y que no para. Que no para. De a poco me voy perdiendo entre el agua que fluye en espiral. Veo el techo del baño muy lejos. Me sigo perdiendo. Más de una vez traté de cerrar la canilla. Pero pareciera que se encuentra rota hace mucho tiempo, porque nunca nadie tuvo ganas de sentarse a arreglarla.
El agua se corta un segundo. Silencio. Pienso. Del mismo vapor, vuelvo a renacer.
Siento los besos, las caricias, su cuerpo, su cara, como el agua caliente y el vapor, que cae sobre mi persona indiferente, incorrecta, fría. El piso helado es este mundo abrumador, triste y decaído. Un mundo pisoteado.
La lujuria del mal accionar es la luz blanca brillante del baño por la mañana que no me permite ver lo que en realidad es esencial en esta vida. La resurrección de la ducha, es el amor.
Todo lo que me rodea me lastima, y muchas veces no entiendo la principal razón de mis cicatrices.
Lo frío me abraza. Y crezco con él. Lo siento parte de mí. Pero dejo de estar congelado, cuando el agua caliente y el vapor comienzan a adueñarse de mi carne. Dejo de ignorar cuando comprendo que estoy siendo amado.
Las duchas en las mañanas frías me alegran el día.
Entonces, trataré de explicarlo para poder llegar a la idea que me esta faltando.
Me levanto por la mañana y siento el aire cortante. La temperatura me comienza a congelar a medida que voy destapandome y colocando mis pies sobre el piso. Pienso. Me acostumbro, y comienzo a bajar las escaleras. Otra vez lo mismo.
No es sorpresa que haga tanto frío. Abro la puerta del baño, enciendo la luz. Intento verme al espejo mientras me refriego la mano por los ojos, encandilado por la luz blanca tan brillante.
Mi cara no parece la mía. Estoy partido. Bastante partido.
Abro la canilla y espere a que caliente el agua. Me meto. El agua comienza a ponerse cada vez más caliente. Pero yo estoy tan frío. Tan frío, como masas de hielo, como mis dedos en invierno, como el piso de mi habitación cuando me levanto.
Mientras el calor sube, pienso. Pienso, con la cabeza apoyada sobre la pared, con el agua caliente golpeando mi cuerpo, mi cuerpo frío. El agua comienza a quemar mi carne.
Un cuerpo de hielo, de dedos en invierno, de pisos de habitaciones por las mañanas. Un cuerpo frío, se comienza a descongelar por el vapor y el calor del agua que cae, y que no para. Que no para. De a poco me voy perdiendo entre el agua que fluye en espiral. Veo el techo del baño muy lejos. Me sigo perdiendo. Más de una vez traté de cerrar la canilla. Pero pareciera que se encuentra rota hace mucho tiempo, porque nunca nadie tuvo ganas de sentarse a arreglarla.
El agua se corta un segundo. Silencio. Pienso. Del mismo vapor, vuelvo a renacer.
Siento los besos, las caricias, su cuerpo, su cara, como el agua caliente y el vapor, que cae sobre mi persona indiferente, incorrecta, fría. El piso helado es este mundo abrumador, triste y decaído. Un mundo pisoteado.
La lujuria del mal accionar es la luz blanca brillante del baño por la mañana que no me permite ver lo que en realidad es esencial en esta vida. La resurrección de la ducha, es el amor.
Todo lo que me rodea me lastima, y muchas veces no entiendo la principal razón de mis cicatrices.
Lo frío me abraza. Y crezco con él. Lo siento parte de mí. Pero dejo de estar congelado, cuando el agua caliente y el vapor comienzan a adueñarse de mi carne. Dejo de ignorar cuando comprendo que estoy siendo amado.
Las duchas en las mañanas frías me alegran el día.
sábado, 30 de diciembre de 2017
Perdura
como una vieja canción agradable, que resuena afuera de un kiosko a las cinco y media de la mañana.
como colillas en veredas de color gris, entre charcos y puertas cerradas.
como el sonido del silencio de la calle, evitando madrugadas de mucho ruido.
como el cigarro en invierno, entre dedos entumecidos.
como el viento abrazando ramas de árboles que ya no están.
tu recuerdo, perdura en el tiempo.
aunque me introduzca en un remolino que me lleva y me trae por la ruta del tiempo, junto con sus complicidades y engaños, logro entender que mi hogar se encuentra ahí.
entre los suaves pastos y días soleados, que alguna vez me hicieron tan feliz.
como colillas en veredas de color gris, entre charcos y puertas cerradas.
como el sonido del silencio de la calle, evitando madrugadas de mucho ruido.
como el cigarro en invierno, entre dedos entumecidos.
como el viento abrazando ramas de árboles que ya no están.
tu recuerdo, perdura en el tiempo.
aunque me introduzca en un remolino que me lleva y me trae por la ruta del tiempo, junto con sus complicidades y engaños, logro entender que mi hogar se encuentra ahí.
entre los suaves pastos y días soleados, que alguna vez me hicieron tan feliz.
sábado, 6 de agosto de 2016
Nosotros
tuve que dejar de demostrar y vivir
por el miedo de quererte y de sentir
viajamos tranquilos
viajamos callados
la incomodidad de la casa nos escupió a la verdad de la ciudad
las cosas están más que claras
la vida pasa y yo sigo sin encontrar
la eficiencia para poder concretar
mis sueños
sin que la espera y el tiempo me devoren y se conviertan en los dueños
de mí
de nosotros
que ya nos cansamos
que ya nos asfixiamos
del aire que respiramos
y ahora estoy libre de este mundo
libre
ya no juntos
por el miedo de quererte y de sentir
viajamos tranquilos
viajamos callados
la incomodidad de la casa nos escupió a la verdad de la ciudad
las cosas están más que claras
la vida pasa y yo sigo sin encontrar
la eficiencia para poder concretar
mis sueños
sin que la espera y el tiempo me devoren y se conviertan en los dueños
de mí
de nosotros
que ya nos cansamos
que ya nos asfixiamos
del aire que respiramos
y ahora estoy libre de este mundo
libre
ya no juntos
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